 En 1948, su familia se trasladó a Memphis, uno de los centros de la actividad musical del país. Cuando Elvis contaba apenas diecinueve años, el productor Sam Phillips, propietario de Sun Records, decidió editarle un single que contenía los temas That’s all right y Blue Moon of Kentucky. Este primer intento le abrió las puertas de un programa radiofónico de música country, Louisiana Hayride, con un abanico de emisión que comprendía trece estados.
En 1955, con su popularidad en aumento, Elvis Presley fichó por la discográfica RCA. El de 1956 fue un año clave para la trayectoria de Elvis, gracias al tema Heartbreak Hotel, del cual vendió trescientos mil ejemplares en tres semanas y acabó siendo el primero de sus discos de oro. También editó su primer elepé, titulado Elvis Presley, que alcanzó el millón de copias vendidas, y se comprometió por siete años con los estudios cinematográficos Paramount, ávidos de contratar a un ídolo juvenil emergente que ya por aquel entonces provocaba ataques de histeria entre las asistentes a sus conciertos.
Sus apariciones televisivas empezaron a ser habituales y las cantidades ingresadas por éstas alcanzaron cifras récord en la historia del medio. Paralelamente a su imparable ascenso a la fama mundial, algunos sectores conservadores de la sociedad estadounidense se opusieron con tesón tanto al personaje como a su música, que tildaban de pervertida e inmoral, en particular a raíz de su celebérrimo movimiento de cadera, cuyo impacto fue tan inmediato que el cantante recibió el apodo de Elvis Pelvis. Como culminación del meteórico año de 1956, el 16 de noviembre se estrenó en Nueva York con gran éxito Love me tender, el primer film que protagonizó Elvis Presley, y el Wall Street Journal le dedicó un artículo en el que destacó los 22 millones de dólares que el merchandising asociado a su imagen llevaba recaudados hasta aquel momento. En marzo de 1957 adquirió la mansión de Graceland, en la ciudad de Memphis, que se convertiría con el tiempo en lugar de peregrinaje para sus incontables admiradores. En 1958, en el cenit de su carrera, fue llamado a filas por el ejército y destinado a Berlín Occidental, donde conoció a Priscilla Ann Beaulieu, con quien contraería matrimonio nueve años después. Desgraciadamente, la imagen de seguridad que se proponía proyectarle al mundo se empezó a derrumbar el 14 de agosto de 1958, cuando a la edad de 42 años, su madre dejó de existir. "He perdido lo mejor que tenía", declaró a la prensa el día en que los reporteros lo enfrentaron con sus micrófonos. Elvis Presley se licenció en marzo de 1960 e inmediatamente reanudó su actividad artística, para encadenar una larga serie de números uno en las listas estadounidenses con títulos como It’s now or never o Are you lonesome tonight? y protagonizar no menos de diez películas, entre las que cabe citar Chicas, chicas, chicas (Girls, girls, girls, 1962) y Viva Las Vegas (1964). En esta época interpreta infinidad de películas, la mayoría sin mucha calidad, aparte de la sola presencia del mito. Mientras tanto, su vida anda por las nubes. Se construye un enorme palacio en Memphis llamado 'Graceland' y se casa con Priscilla Beaulie, con quien tuvo su primera hika, Lisa Marie. Su fama va decayendo poco a poco. En la segunda mitad de la década comenzó la «invasión británica» que protagonizaron grupos como The Beatles y que conllevó cierta erosión en la popularidad del cantante, agravada por una aparente crisis artística que se prolongó hasta 1968, cuando se le ofreció protagonizar un especial televisivo, que se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia de la pequeña pantalla y nuevamente es relanzado hacia la cima. Retorna a los escenarios para ofrecer conciertos y actúa en Las Vegas. Los primeros años de la década de 1970, sin embargo, supusieron para Elvis Presley un nuevo bache creativo, agravado por su adicción a las drogas y la reclusión en su mundo de fantasía particular en que se convirtió su mansión de Graceland. En 1973 se divorció de Priscilla Beaulieu y su imagen adquirió el tono claramente excesivo que caracterizó sus últimas apariciones: exagerado tupé, sobrepeso y trajes de cuero blanco con pedrería. A la distancia resulta difícil afirmar que el ejército fue el que transformó en hombre al jovencito de las caderas inquietas y el copete envaselinado, lo cierto es que Elvis regresó a su país transformado, con la chica a la que amaba, con una madrastra y su hábito por las pastillas para dormir. Pero nada de esto, ni siquiera su falta de conciertos, afectó el carino que sus admiradoras sentian por él. Con el nacimiento de su hija Lisa Marie, la popularidad de Elvis recibió un nuevo ascenso. A partir de ese momento, la letra de las canciones que cantaba se convirtieron en poemas llenos de amor, vivencias, sustancia y realidad. En esta tercera etapa sus mayores éxitos fueron canciones del tipo de "Suspicious Minds", "In the Ghetto" o "Burning Love". Priscilla, por su parte, se consolaba de los rumores de las citas furtivas de Elvis con sus admiradoras entendiéndose con el profesor de karate de su marido. Elvis pasó de la depresión a la esquizofrenia, de la melancolía a la hiperactividad, de la amabilidad a la ira y a la histeria, de sus 70 kilos de peso a los más de 115 que lo aislaron en las paredes de Graceland. Las pocas presentaciones personales que Elvis realizó en aquella época fueron de mal en peor. En escena, daba la impresión de que no le importaba nada, ni la música, ni su imagen, ni sus largos monólogos que cada día se volvían más incomprensibles. No cabía duda de que el Rey se hallaba gravemente enfermo física, espiritual y emocionalmente. Pocos días antes de su muerte, Elvis ya no coordinaba sus ideas; perdía la Memoria y caía en incoherencias. Fue así que el martes 16 de agosto de 1977, a las 2:20 de la tarde, Joe Esposito, manager y administrador de Elvis decidió presentarse en su habitacion para terminar de arreglar con él lo referente a unos conciertos que estaba organizando. Al no encontrarlo en su cama, se dirigió al baño, donde yacía en el suelo. Al enterarse de la muerte del rey a los 42 años, el mundo cambió su ritmo. En Inglaterra hubo quienes espontáneamente vistieron de luto. En París, "Le Monde" le rindió homenaje pósturno y en Japón los locutores lloraron abiertamente ante el micrófono. Los admiradores llegaron a carretadas a Graceland para formar parte del cortejo fúnebre que acompanaría a Elvis a su última morada. "El Rey ha muerto, descanse en paz", fue el coro que se escuchó en los corazones de sus seguidores. |